Sobre las verdades espirituales – por Sam Harris

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Foto: Mathew C. Wright.

Un día, usted se encontrará fuera de este mundo que es como el vientre de una madre. Dejará usted esta tierra para entrar, mientras usted sigue en su cuerpo, a una vasta extensión, y sabrá que las palabras, “la tierra de Dios es inmensa”, nombran a esta región de la que los santos provienen.

-Jalal-ud-Din Rumi

Muchos de mis compañeros ateos consideran cualquier plática sobre “espiritualidad” o “misticismo” como sinónimo de enfermedad mental, fraude consciente, o auto-engaño. He argumentado en otro lugar que este es un problema, porque millones de personas han tenido experiencias en las cuales “espiritual” y “místico” parecen los mejores términos disponibles.

Por supuesto, muchas de las creencias que las personas forman basándose en estas experiencias son falsas. Pero el hecho de que la mayoría de los ateos vean una declaración como la de Rumi, al principio, como un signo de la credulidad del hombre o de su trastorno, coloca un grano de verdad en medio de los desvaríos de nuestros oponentes, incluso los más crédulos y trastornados.

Consideren a Sayed Qutb, el filósofo favorito de Osama bin Laden. Qutb pasó la mayor parte de 1949 en Greeley, Colorado, y se encontró, para su horror y satisfacción, con que sus anfitriones americanos desperdiciaban sus vidas entre chismes, entretenimiento trivial y mantenimiento del césped. A partir de esta ‘Oscura Noche en los Suburbios’, llegó a la conclusión de que la civilización occidental era tan espiritualmente estéril que debería ser destruida.

Como suele suceder con los conservadores religiosos, la frustración sexual explica mejor lo que la ignorancia y la “negación de la muerte” no explican acerca de Qutb:

La joven estadounidense conoce bien la capacidad seductora de su cuerpo. Ella sabe que se encuentra en la cara, los ojos expresivos y labios sedientos. Ella sabe que la seducción se encuentra en los pechos, las nalgas redondas llenas, y en los muslos torneados y elegantes piernas, y ella muestra todo esto y no lo oculta.

(Sayyid Qutb, The America I Have Seen: In the Scale of Human Values, 1951)

Estas no son las palabras de un hombre que ha discernido los límites del apego romántico. Estando aterrado de la mujer, y sin embargo tan concupiscente como los bonobos, se cree que Qutb murió virgen. Podemos sentir su dolor. No es necesario decir que su apego al Islam puritano le permitió hacer de la necesidad una virtud: Qué alivio debió ser el saber que el Creador del universo destinó a estas aterradoras criaturas a vivir como esclavas de los hombres.

Pero Qutb no estaba equivocado acerca de todo. Sí existe algo degradado y degradante en muchos de nuestros hábitos de atención. Tal vez debería hablar por mí mismo en este punto: Me parece que me paso gran parte de mi vida consciente en un trance neurótico. Sin embargo, mis experiencias con la meditación indican que existe una alternativa a esto. Es posible estar libre de la fuerza destructora de uno mismo, aunque sólo sea por un momento.

Pero el hecho de que la conciencia humana permite experiencias excepcionales no hace que la visión del mundo de Sayed Qutb, del Islam, o de las religiones reveladas en general, sea menos divisiva o ridícula. Las manchas intelectuales y morales de las religiones del mundo (la misoginia, el “otro-mundo”, el narcisismo y la falta de lógica) son tan feas y tan indelebles como para que el lenguaje religioso resulte sospechoso. Y comparto la preocupación expresada por muchos ateos de que términos como “espiritual” y “místico” a menudo se utilizan para hacer afirmaciones, no sólo sobre las cualidades de ciertas experiencias, sino sobre la naturaleza del cosmos. El hecho de que uno puede perder el sentido de sí mismo en un océano de tranquilidad no significa que la conciencia es inmaterial o que presidió el nacimiento del universo. Esta es la relación espuria entre la experiencia contemplativa y la metafísica que pseudo-científicos como Deepak Chopra encuentran irresistible.

Pero, como argumento en El paisaje moral, una ciencia de la mente, ahora en maduración, nos puede ayudar a comprender y acceder a las alturas del bienestar humano. Para ello, sin embargo, primero tenemos que reconocer que dichas alturas existen.

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2 Respuestas a “Sobre las verdades espirituales – por Sam Harris

  1. El libro “the moral landscape” está editado al español? De ser así, puede alguien informarme sobre la editorial y otros datos bibliográficos? Gracias.

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