Los Grandes Filósofos 1: Platón

Atenas, hace 2400 años. Es un lugar compacto: alrededor de 250.000 personas viven aquí. Hay baños finos, teatros, templos, mercados y gimnasios. El arte está floreciendo y la ciencia también. Se puede conseguir pescado excelente en el puerto de El Pireo. Hace calor durante más de la mitad del año.

Este es también el hogar del primer verdadero (y probablemente el más grande) filósofo: Platón.

Nacido en una familia prominente y rica de la ciudad, Platón dedicó su vida a un objetivo: ayudar a las personas a alcanzar un estado que él llamó:

                εὐδαιμονία

Eudaimonia: esta palabra griega peculiar pero fascinante es un poco difícil de traducir: casi significa ‘felicidad’, pero es en realidad más cercana a ‘realización’, porque ‘felicidad’ sugiere alegría continua, mientras que ‘realización’ es más compatible con períodos de gran dolor y sufrimiento, que al parecer son una parte inevitable incluso de una buena vida.

¿Cómo propuso Platón hacer que la gente se sienta más realizada? Cuatro ideas centrales se destacan en su obra.

1 Piensa con más fuerza

Platón propuso que nuestras vidas van mal en gran parte debido a que casi nunca nos damos tiempo para pensar cuidadosa y lógicamente nuestros planes. Y así nos encontramos con los valores, carreras y relaciones erróneas. Platón quería traer orden y claridad a nuestras mentes.

Observó cómo muchas de nuestras ideas se derivan de lo que piensa la gente, de lo que los griegos llamaban ‘doxa’, y nosotros llamaríamos “sentido común”. Y sin embargo, en varias ocasiones, a través de los 36 libros que escribió, Platón mostró que este sentido común estaba plagado de errores, prejuicios y supersticiones. Las ideas populares sobre el amor, la fama, el dinero o la bondad, simplemente no resisten a la razón.

Platón también se dio cuenta de lo orgullosas que estaban las personas de ser guiadas por sus instintos o pasiones (tomando decisiones impulsivas basadas solamente en ‘cómo se sentían’), y comparó esto a ser arrastrado peligrosamente junto a un grupo de caballos salvajes con los ojos vendados.

Como Freud estaba feliz de reconocer, Platón fue el inventor de la terapia, insistiendo en que aprendamos a someter todos nuestros pensamientos y sentimientos a la razón. Como él escribió en varias ocasiones, la esencia de la filosofía se reduce a la orden:

γνῶθι σεαυτόν

‘Conócete a ti mismo.’

2 Ama Más Sabiamente

Platón es uno de los grandes teóricos de las relaciones. Su libro, El Simposio, es un intento de explicar lo que es realmente el amor. Cuenta la historia de una fiesta dada por Agatón, un apuesto poeta que invita a un grupo de amigos para comer, beber y hablar del amor.

Los huéspedes tienen diferentes puntos de vista acerca de lo que es el amor. Platón da a su viejo amigo Sócrates (uno de los principales personajes de este y todos sus libros) la teoría más útil e interesante. Dice así: cuando te enamoras, lo que realmente está sucediendo es que has visto en otra persona alguna buena cualidad que tu no tienes. Tal vez él o ella son calmados, mientras que tu eres nervioso; o que ellos son disciplinados, mientras que tu eres muy desordenado; o ellos son elocuentes y a ti se te traba la lengua.

La fantasía subyacente del amor es que, al acercarse a estas personas, puedes convertirte un poco en como son ellos. Ellos pueden ayudarte a crecer a tu máximo potencial.

A los ojos de Platón, el amor es, en esencia, un tipo de educación: realmente no sería posible amar a alguien sin querer ser mejorado por ellos. El amor debe ser entre dos personas que tratan de crecer juntas, y de ayudarse entre ellos para hacerlo. Lo que significa que necesitas hacer pareja con la persona que tiene esa pequeña pieza que hace falta en tu evolución: las virtudes que no tienes.

Esto suena totalmente extraño hoy en día en que tendemos a interpretar el amor como encontrar a alguien perfecto tal y como es. Al calor de la discusión, los amantes a veces se dicen: “Si me amaras, no me tratarías de cambiar. “

Platón piensa lo diametralmente opuesto. Él quiere que entremos a las relaciones de una manera mucho menos combativa y orgullosa. Debemos aceptar que no estamos completos y permitir que nuestros amantes nos enseñen cosas. Una buena relación tiene que significar que no vamos a amar a la otra persona tal y como es. Significa comprometerse a ayudar a que se convierta en una mejor versión de sí misma, a soportar los pasajes tormentosos que esto implica inevitablemente, y al mismo tiempo a no resistir sus intentos por mejorarnos a nosotros.

3 La importancia de la belleza

A todos (prácticamente) nos gustan las cosas bellas. Pero tendemos a pensar en ellas como algo un tanto misterioso por el poder que ejercen sobre nosotros y que, en el gran esquema, no son terriblemente importantes.

Pero Platón propuso que realmente importa qué tipo de casas o templos, ollas o esculturas tienes a tu alrededor.

Nadie antes de Platón había hecho la pregunta clave: ¿por qué nos gustan las cosas bonitas? Él encontró una razón fascinante: reconocemos en ellas una parte de ‘lo bueno’.

Hay un montón de cosas buenas que aspiramos ser: amables, gentiles, armónicos, equilibrados, tranquilos, fuertes, dignos. Estas son cualidades en las personas. Pero también son cualidades en los objetos. Nos conmocionamos y emocionamos cuando encontramos en los objetos las cualidades que necesitamos pero que no están presentes en nuestras vidas.

Por lo tanto, los objetos bonitos tienen una función muy importante. Nos invitan a evolucionar en su dirección, a ser como ellos son. La belleza puede educar a nuestras almas.

De ello se desprende que la fealdad es un asunto serio también, pues presenta características peligrosas y dañinas ante nosotros. Nos anima a ser semejantes a eso: duros, caóticos, arrogantes. Esto hace que sea mucho más difícil ser sabio, amable y tranquilo.

Platón considera el arte como terapéutica: es el deber de los poetas y pintores (y hoy en día, novelistas, diseñadores y productores de televisión) ayudarnos a vivir una buena vida.

Platón creía en la censura de las artes. No es la paradoja que parece. Si los artistas nos pueden ayudar a vivir bien, pueden, por desgracia, igualmente dar prestigio y glamour a actitudes e ideas inútiles. Sólo por ser artista no garantiza que el poder del arte se utilizará sabiamente.

Es por eso que Platón creía que los artistas deberían trabajar bajo el mando de los filósofos, quienes les darían las ideas correctas y pedirían que las hagan convincentes y populares. El arte tendría que ser una especie de propaganda (o publicidad) para el bien.

4 Cambiando la sociedad

Platón pasó mucho tiempo pensando en cómo el gobierno y la sociedad deberían ser idealmente.Él fue el primer pensador utópico del mundo.

En esto, él se inspiró en el gran rival de Atenas: Esparta. Ésta era una máquina del tamaño de una ciudad para crear grandes soldados. Todo lo que los Espartanos hacían (la forma en que criaban a sus hijos, cómo se organizaba su economía, a quienes admiraban, la forma en que tenían relaciones sexuales, lo que comían)  estaba diseñado con ese objetivo. Y Esparta tuvo un gran éxito, desde un punto de vista militar.

Pero eso no le interesaba a Platón. Él quería saber: ¿cómo podría una sociedad mejorar en la producción, no de poder militar sino de eudaimonia? ¿Cómo podría ayudar de forma fiable a las personas hacia la realización personal?

En su libro, La República, Platón identifica una serie de cambios que se deberían hacer:

a) Necesitamos nuevos héroes

La sociedad ateniense estaba muy centrada en los ricos, como los aristócratas Alcibíades y celebridades deportivas como el boxeador Milón de Crotona. Platón no estaba impresionado: realmente importa a quienes admiramos, ya que las celebridades influyen en nuestras perspectivas, ideas y conducta. Y los malos héroes dan glamour a los defectos de carácter.

Por lo tanto, Platón quiso dar a Atenas nuevas celebridades, reemplazando la actual cosecha con personas idealmente sabias y buenas, las llamó Guardianes: modelos para el buen desarrollo de todos. Estas personas se distinguirían por su trayectoria de servicio público, su modestia, sus hábitos sencillos, su aversión a la fama y por su amplia y profunda experiencia. Ellos serían las personas más honradas y admiradas en la sociedad.

b) Necesitamos la censura

Hoy en día la censura nos angustia. Pero Platón estaba preocupado por el tipo equivocado de libertad: Atenas era una batalla campal para los peores vendedores de opinión. Nociones religiosas alocadas e ideas que suenan dulces pero que son peligrosas absorbieron el entusiasmo de las masas y llevaron a Atenas a tener gobiernos desastrosos y guerras equivocadas (cómo un fatídico ataque a Esparta).

La exposición continua a una tormenta de voces confusas era (de acuerdo con Platón) realmente mala para nosotros, así que quería limitar las actividades de los oradores públicos y predicadores peligrosos. Él, en la actualidad, habría sido muy escéptico sobre el poder de los medios de comunicación.

c) Mejor Educación

Platón creía apasionadamente en la educación, pero quería cambiar el enfoque del plan de estudios. La principal cosa que necesitamos aprender no es sólo matemáticas u ortografía, sino cómo ser buenos: necesitamos aprender sobre el valor, el autocontrol, la racionalidad, la independencia y la calma.

Para poner esto en práctica, Platón fundó una escuela llamada La Academia de Atenas, que floreció durante más de 400 años. Asistías ahí para aprender nada menos que la manera vivir y morir bien.

Es fascinante y no poco triste ver cómo las instituciones académicas modernas han proscrito esta ambición. Si hoy en día un estudiante se presentara en las universidades de Oxford o Harvard buscando que le enseñen cómo vivir, los profesores llamarían a la policía, o al manicomio.

d) Mejores infancias

Las familias hacen todo lo posible, y a veces los niños corren con suerte. Sus padres son equilibrados, buenos educadores, confiables, maduros y sabios. Pero muy a menudo los padres transmiten sus confusiones y fallas a sus hijos.

Platón pensaba que educar bien a los hijos era una de las más difíciles (y más necesarias) habilidades. Él era sumamente compasivo con los niños que están atrapados en un mal ambiente familiar.

Así que él propuso que muchos niños, de hecho, estarían mejor si pudieran obtener su visión de la vida no de sus padres sino de guardianes sabios, pagados por el Estado. Propuso que una parte considerable de la próxima generación sería criada por personas mejor preparadas que sus propios padres.

Conclusión

Las ideas de Platón siguen siendo profundamente provocadoras y fascinantes. Lo que las une es su ambición y su idealismo. Él quería que la filosofía fuera una herramienta para ayudar a cambiar el mundo. Deberíamos seguir siendo inspirados por su ejemplo.

Artículo original: http://thephilosophersmail.com/virtues/the-great-philosophers-1-plato/

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